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El 17 de noviembre de 1972, tras 17 años de forzado exilio, regresaba a nuestro país Juan Domingo Perón. Por esa razón cada 17 de noviembre recordamos el valor de la militancia, que no es otra cosa que el compromiso con una causa llamada a defender a los más pobres, a los que no pueden progresar, a los que no son escuchados.
Por supuesto que es un momento para el reconocimiento a aquellos militantes que en condiciones adversas mantuvieron latente y activa la doctrina en las entrañas del pueblo, pero también es un mensaje para el presente y para los tiempos que vienen. La militancia no debe tener exclusiones, sino que debe ser abierta a quienes adhieran a una idea y se propongan colaborar con voluntad y decisión.
Va nuestro agradecimiento y reconocimiento a todos aquellos que, día a día, dan testimonio de su vocación de trabajar por un cambio. Un cambio social, pero también de las instituciones, y de las prácticas políticas. En los meses que vienen pondremos a prueba nuestro temple de militantes, una vez más, para hacer realidad los sueños de una ciudad soberana en lo político y con verdadera justicia social.
¡Feliz Día del Militante!